Rodolfo Montiveros: la historia del fundador de MG contada en primera persona
“Todo lo que hay acá ha salido del trabajo. Lo hemos logrado, todos juntos.”
Así resume Rodolfo Montiveros el recorrido de más de 40 años al frente de MG Servicios, una de las empresas de limpieza y mantenimiento más reconocidas de San Juan. Su historia es la de un emprendedor incansable, un padre comprometido y un trabajador apasionado por hacer que cada espacio —y cada persona— brillen.
De mecánico a emprendedor
Rodolfo creció entre herramientas, autos y jornadas extensas junto a su padre mecánico. “Pasábamos noches enteras arreglando autos hasta las 3 de la mañana”, recuerda. De esas experiencias no solo aprendió sobre motores, sino sobre valores fundamentales: la honestidad, la dedicación y el trabajo bien hecho.
Pero Rodolfo tenía otros planes. No quería seguir en el taller ni en la finca. Buscaba algo distinto, que le permitiera crecer. Su primer trabajo fue en una estación de servicio, y luego como chofer en salud pública. Hasta que una oportunidad en Johnson, una reconocida empresa de productos de limpieza, le cambió el rumbo
Los comienzos de un sueño
Con apenas una bicicleta, un traje nuevo comprado por sus padres y muchas ganas de progresar, Rodolfo comenzó a visitar comercios y mostrar productos de limpieza. No dudaba en arremangarse y demostrar en persona cómo funcionaban. “La primera impresión es clave, pero después hay que mostrar con hechos”, cuenta.
Ese compromiso y entrega lo llevaron a destacarse y a comprender algo clave: la limpieza tiene impacto real en el ánimo de las personas y la productividad de los lugares.
Con el tiempo, y junto a su hermano, decidieron lanzarse como emprendedores. Así nació lo que luego sería MG. “Empezamos sin pensarlo demasiado. Me arriesgué, como siempre”, dice. Al poco tiempo, su hermano tomó otro rumbo y Rodolfo quedó al frente de la empresa, construyéndola desde cero.
Del esfuerzo individual a la empresa familiar
El camino no fue fácil. Trabajaba desde las 7 de la mañana hasta las 3 de la madrugada, invirtiendo cada peso en maquinaria y tecnología. La empresa creció rápido y llegó a tener más de 120 empleados entre San Juan y Mendoza. Primero se llamó CEL (Calidad en Limpieza), pero Rodolfo quería algo que reflejara sus valores: así nació MG, por Montiveros y Guerrero, los apellidos de su familia.
Pero el mayor punto de inflexión fue personal: un diagnóstico de cáncer. “Fue un golpe duro. Al día siguiente del alta ya estaba trabajando. Pero ahí decidí que mis hijos también tenían que formar parte de esto.”

Un legado que continúa
Mariana y Rodolfo Jr. se sumaron a la empresa, aportando profesionalismo, nuevas ideas y estructura. Mariana tomó el área de Recursos Humanos y Rodi las finanzas. “Ellos cambiaron mi forma de ver las cosas”, reconoce su padre.
MG se convirtió en una empresa más sólida, humana y con mirada a futuro. Durante la pandemia, enfrentaron grandes desafíos, pero tomaron una decisión: no despedir a nadie. “En momentos difíciles, salimos adelante en equipo”, afirma Rodolfo.
Una empresa con alma
Hoy, Rodolfo mira con orgullo lo que construyó. “Lo logramos entre todos. MG es una gran familia. Nuestro secreto es el compromiso y el esfuerzo compartido.”
Su historia no es solo la de un fundador, sino la de un hombre que soñó con mejorar su vida y la de los demás, y lo logró. Su mayor deseo: ser recordado como alguien que dio trabajo, luchó por sus sueños y nunca dejó de creer en la fuerza de la familia.